Una tortuga que se recreaba al sol, se quejaba a las aves marinas de su triste destino, y de que nadie le había querido enseñar a volar.
Un águila que paseaba a la deriva por ahí, oyó su lamento y le preguntó con qué le pagaba si ella la alzaba y la llevaba por los aires.
- Te daré – dijo – todas las riquezas del Mar Rojo.
- Entonces te enseñaré a volar – replicó el águila.
Y tomándola por los pies la llevó casi hasta las nubes, y soltándola de pronto, la dejó ir, cayendo la pobre tortuga en una soberbia montaña, haciéndose añicos su coraza. Al verse moribunda, la tortuga exclamó:
- Renegué de mi suerte natural. ¿Qué tengo yo que ver con vientos y nubes, cuando con dificultad apenas me muevo sobre la tierra?
Moraleja
Si fácilmente adquiriéramos todo lo que deseamos, fácilmente llegaríamos a la desgracia.
Esta fábula de Esopo contiene varias lecciones. en primer lugar, nos enseña la importancia de conocernos a nosotros mismos, ser conscientes de nuestros dones y limitaciones y aceptarnos como somos. La tortuga se quejaba de su propia suerte, y sin tomar en cuenta su propia naturaleza, renegaba de sí misma.
Segundo, la tortuga se muestra poco inteligente al creer que con solo un vuelo podrá aprender del águila todo lo que sabe. Nada llega a nosotros de manera espontánea ni veloz. Hemos de aprender a aceptarnos y cultivarnos con paciencia y respeto interior.
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