La rana y la gallina

 

Desde su charco, una parlera rana
oyó cacarear a una gallina.
«¡Vaya! -le dijo-; no creyera, hermana,
que fueras tan incómoda vecina.
Y con toda esa bulla, ¿qué hay de nuevo?»
«Nada, sino anunciar que pongo un huevo».
«¿Un huevo sólo? ¡Y alborotas tanto!»
«Un huevo sólo, sí, señora mía.
¿Te espantas de eso, cuando no me espanto
de oírte cómo graznas noche y día?
Yo, porque sirvo de algo, lo publico;

tú, que de nada sirves, calla el pico». 

Moraleja:

Al que hace hago se le puede perdonar que lo pregone; el que nada hace, debe callar.

En la fábula de la rana y la gallina de Tomás de Iriarte, la rana representa a aquellas personas que no trabajan ni se ocupan en oficio alguno y, sin embargo, vive criticando a los demás. Por su parte, la gallina representa a aquellas personas que dan a conocer el fruto de su esfuerzo. No importa que este fruto sea mucho o poco, siempre será aceptable y positivo que alguien útil y laborioso se alegre de compartir los logros de su esfuerzo. 

 

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